Un corazón satisfecho
Día 20
No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:11-13
El apóstol Pablo nos enseña que el verdadero contentamiento no depende de las circunstancias, sino de Cristo. Él aprendió a vivir tanto en escasez como en abundancia, porque su fortaleza venía de Jesús: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Una de las luchas más comunes del corazón humano es la queja. Cuando nos enfocamos en lo que nos falta y no en lo que Dios ya ha hecho, revelamos un corazón insatisfecho y olvidamos Su fidelidad. La queja muchas veces nace del deseo de tener control, de querer que todo funcione a nuestra manera, olvidando que Dios sigue siendo soberano.
Un corazón satisfecho es un corazón rendido. Es decirle al Señor: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.” Aunque no entendamos el proceso, confiamos en que Dios es bueno y que todo lo que Él hace es bueno.
La queja nos estanca, pero la gratitud nos hace avanzar. Un corazón agradecido confía en el carácter, la provisión y el plan perfecto de Dios.
Por eso, ante deseos no cumplidos y expectativas frustradas, pongamos nuestra mirada en Jesús. Él conoce nuestras luchas, fue tentado en todo y camina con nosotros como nuestro Pastor amoroso. Dejemos de perseguir nuestros propios planes y sigamos a Cristo: en Él encontramos verdadera paz y contentamiento.
Te invito a reflexionar hoy:
¿En qué momentos he permitido que las quejas reemplacen mi confianza en Cristo ?
Oración:
Señor Jesús, enséñame a encontrar mi satisfacción solo en Ti. Ayúdame a entregar mis planes y a confiar en tu bondad, incluso cuando no comprendo. Amén.
Contigo,
Genny
In English
A content heart
Day 20
I am not saying this because I am in need, for I have learned to be content whatever the circumstances. I know what it is to be in need, and I know what it is to have plenty. I have learned the secret of being content in any and every situation, whether well fed or hungry, whether living in plenty or in want. I can do all this through him who gives me strength. Phillippians 4:11-13
The apostle Paul teaches us that true contentment is not found in circumstances, but in Christ. He learned to live in both lack and abundance because his strength came from Jesus: “I can do all things through Christ who strengthens me.”
One of the most common struggles of the human heart is complaining. When we focus on what we lack instead of what God has already done, we reveal a dissatisfied heart and forget His faithfulness. Complaining often flows from our desire for control—wanting everything to work according to our plans—while forgetting that God remains sovereign.
A content heart is a surrendered heart. It says, “Not my will, but Yours be done.” Even when we do not understand the process, we trust that God is good and that everything He does is good.
Complaining keeps us stuck, but gratitude moves us forward. A grateful heart trusts the character, provision, and perfect plan of God.
Therefore, when we face unmet desires and disappointed expectations, let us fix our eyes on Jesus. He knows our struggles, was tempted in every way, and walks with us as our loving Shepherd. Let us stop chasing our own plans and follow Christ—because in Him we find true peace and contentment.
I invite you today to reflect on the following:
Where have I allowed complaining to replace trust in Christ this season?
Prayer
Lord Jesus, teach me to find my contentment in You alone. Help me surrender my plans and trust Your goodness, even when I do not understand. Amen.
With you,
Genny